7 de enero de 2009

Pornografía

Dos líneas de titular: «Matanza de palestinos amparados por la ONU». Antetítulo, subtítulo, dos destacados. Es la noticia del día, también en la portada de El Periódico de Catalunya. Una pequeña fotografía acompaña la información. En ella, una niña muerta teñida de blanco por el polvo de los escombros. Tamaño de la imagen: 3,3 centímetros de alto; 6,5 centímetros de ancho.

Justo debajo, dos fotos más. La primera, dedicada a la caída de las temperaturas en Cataluña. Un hombre corre por una playa barcelonesa teñida de blanco por el granizo. Dimensiones de la instantánea: 12,2 centímetros de alto; 22,4 centímetros de ancho. La segunda imagen es para Messi, Bojan y compañía: 8 centímetros de alto; 11,2 centímetros de ancho.

La fotografía de la niña revuelve las tripas y la conciencia. Enseña una menor muerta, destrozada. ¿Es necesario mostrarla para humanizar la tragedia? ¿Hay algo que humanizar cuando se habla ya de centenares de muertos? ¿No es suficiente la cifra? ¿Tenemos que ver para creer? Y si apostamos por enseñar, ¿por qué ese tamaño de anuncio de contactos?

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